Publicado el 29 agosto 2011. Tags: Cuarto Depósito del Canal de Isabel II, eresmadrid, eresverde, madrid, parque, Parque Cuarto Depósito de Plaza de Castilla, Plaza de Castilla
Tantas veces esperando el autobús en agosto bajo un sol de justicia y sin saber que a sólo unos metros existía un parque de nombre poco lírico pero elocuente: el Parque Cuarto Depósito de Plaza de Castilla, situado junto al mismísimo Cuarto Depósito del Canal Isabel II.
Gracias a Gea, amiga amante de los parques y de todo lo que tenga alguna belleza por encontrar, descubrí este lugar que tanto hubiera agradecido en las esperas veraniegas sobre el alquitrán urbano.
A pesar de estar en una de las zonas más transitadas de Madrid (el intercambiador de Plaza de Castilla mueve más de 200.000 viajeros diarios) es uno de los parques más desconocidos de la ciudad, paradoja ésta que convierte el lugar en el paraíso del anacoreta frustrado en la urbe.
Perfectamente cuidado y solitario es muy recomendable para tomarse un respiro de camino a casa. Especialmente si uno se cuenta entre esas 200.000 almas que deambulan por el intercambiador.
El parque tiene además algunas joyas para el botánico aficionado. Como por ejemplo la zona de clemátides, flor típica del countryside británico y que está recomendada como remedio para que los soñadores pongan los pies sobre la tierra. Suena bonito pero tengo mis dudas de que esto funcione…
Destaca también el precioso paseo entre glicinias, planta trepadora japonesa y peligrosa. Sus espectaculares racimos de flores crecen a partir de semillas venenosas que conciben troncos que se enredan y asfixian a otras plantas, dejando mientras un espectáculo precioso de racimos de color para el visitante que acuda a verlo al comienzo de la primavera. Yo fui en verano y me lo perdí. Lástima.
Por cierto, que antes de abandonar el parque, es recomendable visitar el Centro de Arte, que está al lado. Merecen tanto la pena las exposiciones como el centro en sí, que recupera las instalaciones subterráneas a base de arcos de ladrillo del Canal Isabel II.
Pensar que un lugar así puede pasar inadvertido durante tanto tiempo en una zona tan cotidiana anima a descubrir sitios nuevos y escondidos en Madrid.
Jardines Cuarto Depósito (Plaza de Castilla)
Horario: 9.00 – 22.00
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Publicado el 26 mayo 2011. Tags: Canal, eresmadrid, guerra civil, madrid, Manzanares, parque, parque lineal
El Parque Lineal del Manzanares está lejos de ser un parque al uso. Más allá del elaborado tramo uno donde se levanta impresionante la Caja Mágica, el Paseo de los Sentidos, y el Mirador de la Atalaya, se extiende un terreno en bruto y desarreglado. Son los tramos dos y tres del parque que esconden sin embargo uno de los tesoros de historia más ricos de Madrid.
Caminos desatendidos, vegetación espontánea, socavones que acumulan barro y todo ello atravesado por las obras del AVE. También eso es el Parque Lineal.
El Parque ha sido escenario de historias de muchos tipos: la historia del Canal del Manzanares, una megalómana y carísima infraestructura cuyas obras se cancelaron en el siglo XIX (la aparición del ferrocarril hizo que ya no tuvieran sentido), la historia de la Guerra de la Independencia que destruyó precisamente el desafortunado canal o la historia de la Guerra Civil que convirtió el parque en una línea defensiva de Madrid.
Muchas de estas historias han sido recuperadas en detalle gracias al Grupo de Investigadores del Parque Lineal que además organiza rutas temáticas abiertas al público.
El pasado ocho de mayo se organizó precisamente la ruta para conocer los restos de la Guerra Civil en el parque con las aportaciones conjuntas de la Asociación de Vecinos El Espinillo de Villaverde (AAVV El Espinillo), el Grupo de Investigadores del Parque Lineal (GIPL) y el Grupo de Estudios del Frente de Madrid (GEFREMA).
Desde la primera batalla por la defensa de Madrid en 1936, los republicanos establecieron en el tramo dos del parque una línea defensiva para contener el avance de los nacionales aprovechando el río Manzanares que actuó como barrera natural.
Setenta y cinco años después todavía se pueden ver los restos de esta línea defensiva. Los republicanos aprovecharon la naturaleza blanda del yeso del terreno para excavar en la montaña sus instalaciones de guerra y hoy se pueden recorrer los túneles que se mantienen en pie con vigas de la época, las casamatas subterráneas perforadas en plena montaña a las que se accede por estos túneles y las trincheras excavadas que resultan angustiosas por lo estrechas.
Después de la guerra la vida sigue y túneles y casamatas fueron reflejo de su tiempo: hasta los ochenta fueron tomadas como vivienda por familias humildes de Villaverde, en los ochenta, con la extensión del consumo de drogas, se convirtieron en punto de encuentro de toxicómanos y hoy son objeto de visita por parte de curiosos que quieren descubrir y revivir algo del pasado.
Para quien esté interesado existe información sobre esta y otras rutas del Parque Lineal en esta web.
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Publicado el 11 abril 2011. Tags: eresmadrid, flores, jardin botánico, madrid, parques, tulipanes
Es en abril cuando los colores empiezan a jugar a hacer jardines y florecen los tulipanes. Flores fuertes y bonitas asociadas al amor y a la sensualidad.
Por mucho que sea la flor nacional holandesa, el tulipán es en realidad originario de Turquía. Su nombre Tulipa procede del turco Tulbend, que significa turbante.
Sólo a partir del siglo XVI se introdujo en Europa cuando los holandeses se lo apropiaron para convertirlo en una rareza exótica con la que comerciar y especular hasta crear una burbuja financiera desarrollando al mismo tiempo toda una industria de híbridos.
Todo se acabó con la crisis de los tulipanes de 1637. Una crisis financiera en toda regla que dejó como herencia cientos de variedades de tulipanes de colores, fruto del trabajo concienzudo de hibridistas holandeses.
Todo esto viene a cuento de que es primavera y Madrid y ahora es el lugar adecuado en el momento adecuado. En la Terraza de los Cuadros del Jardín Botánico (muy cerca de la Puerta de Murillo) se sembraron 12.000 bulbos de tulipanes rojos, naranjas y amarillos que están floreciendo desde primeros de mes y que apenas durarán unas semanas. Así que mejor no esperar y encontrar un momento para acercarse por allí antes de que se acabe el brevísimo espectáculo.
Han florecido ya los Cassini rojos, enormes y espectaculares, los Strong Gold amarillos y brillantes, los Fidelio dorados con rizo final en sus pétalos y los Helmar con flor escarlata y amarilla.
También se pueden ver ya algunos de los tulipanes dobles con pétalos dentro y fuera de la flor: los Electra magenta, los Abba rojos y los Guillermo de Orange naranjas y cobrizos.
Después del paseo primaveral, resulta difícil creer que los espléndidos y variadísimos tulipanes son primos hermanos de ajos, espárragos y cebollas. Todos ellos de la familia de las liliáceas. De hecho se cuenta que los holandeses se comieron uno de los primeros cargamentos de tulipanes enviados desde Turquía pensando que eran cebollas…
Datos del jardín botánico:
Real Jardín Botánico
Plaza de Murillo, 2
Horario en abril: de 10.00 a 20.00
Precio ordinario de la entrada: 2,50 euros
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Publicado el 04 abril 2011. Tags: césar cort botí, eresmadrid, jardín, jardines, La Quinta de los Molinos, madrid, molinos, parque, parques, quinta
El parque de la Quinta de los Molinos está en la Calle Alcalá números quinientos veintisiete a quinientos treinta y uno. Ahí es nada. Y eso son tantos tantos números que a primera vista pensé que era un parque, la verdad, muy a desmano.
No lo es. Está a sólo unas manzanas de Ciudad Lineal y es uno de los parques menos pretenciosos y por lo tanto uno de los menos saturados de Madrid.
Quinta significa literalmente finca en el campo con casa de recreo y eso es en resumidas cuentas lo que ofrece la Quinta de los Molinos.
El arquitecto César Cort Botí fue a partir de los años veinte el propietario de los terrenos donde está hoy el parque y en ellos diseñó una finca mediterránea con un palacete que fue su residencia durante muchos años.
Desde los ochenta, sin embargo, es una finca abierta para alegría pública de los urbanitas, que entre veinte millones de hojas verdes nos volvemos más sociables y simpáticos.
La Quinta está llena de sitios románticos. Totalmente recomendable un paseo por los campos de almendros. Sobre todo cuando empieza la primavera: flores, olor a néctar y abejas de miel… Uno se pregunta cuándo empieza la voz en off del documental que explica la floración prematura del almendro y sus consecuencias en la curva de población de las abejas.
Obligatorio también darse una vuelta entre los olivos, sentarse en el lago, rodear el palacete, descubrir su antigua pista de tenis y sacarse una foto en el jardín con los lirios.
Y por último, disfrutar del agua que es en realidad el hilo conductor del parque. La Quinta está sembrada de pozos, fuentes y por supuesto los molinos que dan nombre al lugar y que se trajeron precisamente para extraer el agua con la que regar el terreno.
En definitiva toda la visita es un bálsamo ideal para despejar la cabeza de cualquiera y dejar el cuerpo preparado para disfrutar del resto del día.
Quinta de los Molinos. C/ Alcalá 527-531. Metro Suances. Distrito: San Blas.
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