Si te gusta la moda y eresmadrid, la tan ansiada Cibeles Fashion Week tuvo que ser una fecha marcada con subrayador rosa en tu calendario desde primeros de año. Ifema fue, como es habitual, el punto de encuentro de grandes diseñadores y jóvenes promesas para sacar a la pasarela lo mejorcito de sus colecciones del próximo año.
Pero como ya sabéis que en esta 54 edición desfilaron Roberto Verino, Adolfo Domínguez, Jesús del Pozo, David Delfín, Roberto Torretta, Hannibal Laguna, Ágatha Ruiz de la Prada, Amaya Arzuaga y muchos más… No voy a hablar mucho de ellos. Diré que la paleta cromática es bastante amplia: incluye rosa, rojo, azul, negro, blanco y, por supuesto, los tonos tierra. En tejidos destacan fibras naturales, sedas, lino y algodón, acompañados de hilos de lúrex y ornamentados con plumas, tendencia de este otoño-invierno que estará vigente la próxima temporada primavera-verano. Predominan las asimetrías, el juego con las formas y volúmenes. Las cinturas serán muy ceñidas, con prendas de talle alto para hombre, las piernas se desnudan y se estilizan con cortes mini. Tampoco pueden faltar los pliegues, que, por ejemplo en Ana Locking, metamorfosean las bermudas en falda, incluso en hombre. Y, para terminar, los vestidos de línea recta para las chicas son lo más.
Mención aparte se merece la nueva hornada de diseñadores que, casi en su mayoría, destacaron por su tirón casi fetichista a presentar moda masculina. Y eso es raro, porque, como se suele decir, el hombre se viste bajo el patrón de la sota, el caballo y el rey. Lo que triunfó en esta ocasión fue la adaptación de lo más “imponible” en un dandi y el uso de las líneas femeninas en las ropas de chico.
Roberto López Etxeberria fue el ganador del premio L’Oréal a la mejor colección por segunda vez consecutiva con su marca Etxeberria. Y yo creo que fue por llevar al catwalk sus “triquinis masculinos”. No explicaré más sobre ellos. El nombre lo dice todo.
Y es que a pesar de tener la moda a nuestro alcance durante los 365 días del año, una no se siente tan cerca de ella como cuando visita el Cibelespacio. Es cuestión de mencionar esa palabra y comenzar a imaginarse a uno mismo rapiñando con todo, como si no hubiese un mañana: revistas caducadas, bolsas de plástico, cervezas, cafés, catálogos y, si pudiera, hasta me llevaría a algún modelo a casa.
Bromas aparte, el showroom del Cibelespacio 2011 fue, en mi opinión, más completo que el de otros años. Trajes a medida para hombre –capricho que todo el mundo se debería permitir-, vestidos de colores fuertes, otros con un aire más afrancesado, pieles muy de fondo de armario, bisutería, mucho negro en las faldas de tul y hasta bragas de ganchillo. Vamos, los must del próximo año.
Aún así, si yo fuese la mano que mece la cuna en el Cibelespacio, no le habría dado cabida a Myho. Su creadora, una diseñadora de joyas muy talentosa –lo cortés no quita lo valiente- realiza, entre otras cosas, collares de inspiración egipcia con horquillas de colores. Me parece genial, si no fuese porque son un pelín caros para lo que realmente es: un cordón de cuero con horquillas de metal. Yo es que no soy muy de ornamentos, pero aquí os dejo su web para que le echéis un vistazo.
Mi premio 10 es para Deux Souliers: una marca de calzado hecho a mano con piezas muy sobrias y elegantes de cierto aire inglés. Nunu, la diseñadora, supo encandilar al que pasaba por delante de su stand. Zapatos y botines elevados a la categoría de obra de arte, como si del trabajador que cuida con esmero su gremio hablásemos.









Una respuesta Para “First impressions of Cibeles”
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