Para tener tan sólo 27 años, este joven jienense ya tiene mucho mundo a sus espaldas. Desde Úbeda hasta Cancún, y todo lo que le queda por delante. En eresmadrid.com le auguramos un gran futuro porque Moisés emana talento por sus poros. Si quieres conocer sus colecciones, debes visitar su web (http://www.moisesnieto.com/) o su página oficial de Facebook (Moises Nieto Oficial).
¿Qué te llevó a dedicarte a la moda? Imagino que mi pasión por el arte y el diseño. Empecé estudiando Diseño Inmobiliario, y lo dejé porque no podía hacer lo que yo dibujaba. La escuela tenía un material concreto y me limitaba a la hora de trabajar. Luego estudié Diseño Gráfico en Málaga y, como me quedé sin plaza para estudiar Gráfica Publicitaria, decidí hacer Estilismo de Indumentaria con el fin de luego cambiarme. Pero resultó que me apasionaba y me divertía, así que me vine a Madrid a estudiar en 2007.
¿Qué experiencias profesionales te acompañan a día de hoy?
Empecé las clases en el IED, y al poco tiempo conocí a Antonio Alvarado, con quien estuve trabajando. Le ayudé a preparar las colecciones de Cibeles, a hacer ilustraciones, etc. En ese momento, compaginaba el trabajo con Antonio, las clases en el IED y mi trabajo como dependiente en la tienda de Bimba&Lola. Tenía que sacarme dinero para pagarme la carrera.
Cuando terminé la carrera me presenté a varios concursos: el de ‘Una novia de impresión’ –vestidos de novia con tela estampada-, el de ‘My own show’ en Milán, con el Grupo Valentino, con Bimba&Lola, también me presenté a algunos desfiles más que iba haciendo cada temporada por mi cuenta… Vamos, que no he parado.
¿Piensas que es necesario tener contactos para entrar en este mundillo, o simplemente hay que tener talento y ser espabilado? Un poco de todo. Si tienes mucho talento pero luego eres una persona cerrada y parada, olvídate. Creo que tienes que estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Típica frase. También creo que tienes que tener un poco de cara dura, pero siendo tú mismo siempre. Conocer a gente es importante aunque no indispensable, porque la gente no te va a sacar las castañas del fuego.
Tu carrera no se ciñe sólo a España. ¿Cómo es trabajar en el extranjero? ¿Crees que hay más puertas abiertas? En el extranjero yo sólo he trabajado en Milán, con el concurso de ‘My own show’. Valentino produjo las prendas que yo hice como premio, y estuve tres meses preparando mi colección allí, pero es como si lo haces aquí en Madrid. Es una empresa con personal para trabajar. Sí, es Valentino, es una pasada, es enorme, la gente es increíble, me trataron súper bien… Pero la diferencia con España es que, allí, la moda se vive de otra forma. Allí la moda es empresarial. Aquí no hay concepto de empresa en la moda. Vamos más al “quiero y no puedo”: mucha pasarela para luego no vender nada. Allí la visión es producir, producir, producir y vender. Quiero que este producto se venda y quiero vivir de esto. Pero aquí tendría que malvivir de la moda.
Cómo viviste la realización de tu primer proyecto. Mi proyecto de fin de carrera fue el más personal. Nos dieron a elegir temática, fue todo muy personal. Te investigas y sale realmente lo tuyo. Sale sólo. Estaba inspirado en la mujer del siglo XVI y XVII, en vestir a la española, muy de negro: el lujo austero.
En febrero participaste en El Ego de Cibeles. ¿Piensas presentarte en la próxima edición?
Sí. De hecho me presenté en mayo, me seleccionaron y, en un par de semanas, desfilo.
El 16 empieza la Cibeles Fashion Week. ¿Vas a estar ahí? Sí, un par de días. Ver un desfile desde tu casa en el ordenador o en fotos no es lo mismo que verlo en directo. Porque un desfile no es sólo ropa y una modelo. Es música, es el ambiente, es el rollo de la gente, es el primer impacto que te da la primera modelo, es la puesta en escena… es un conjunto. Y eso no se percibe en una imagen de una revista o en un portal de Internet. ¿Es necesario estar ahí? No, pero lo recomiendo.
¿Qué esperas de esta edición de Cibeles? Me conformo que sea como la del año pasado, que disfruté muchísimo, me lo pasé muy bien y me encantó la experiencia. Espero llevar a cabo lo que he aprendido hasta ahora como diseñador y subir un par de escalones más.
¿Puedes darnos un adelanto de la colección? La colección va sobre la servidumbre. La gente que servía a la nobleza en el siglo XX. Compara a dos familias que, viviendo bajo el mismo techo, tenían beneficios totalmente diferentes. Es un paralelismo con la moda: ¿Quién sirve a la moda? ¿Es el cliente quien sirve a la empresa o es la empresa quien sirve al cliente?
¿Qué sentiste en tu primera pasarela ‘Andalucía de Moda’? Fue súper raro. Fui solo y cargadísimo con las maletas. Pero como tenía tantas ganas me daba igual. Fue guay, pero también un poco “triste” porque no pude compartir mi euforia con nadie. Mi familia estaba en la pasarela, pero en el backstage yo me sentía solo, con 10 modelos y un equipo de maquillaje, y otros 9 chicos como yo que también estaban desfilando. Fue otra experiencia más, pero eché en falta el poder compartir con alguien ese momento en el backstage, aunque sólo fuese para que alguien me diese una palmadita en el hombro y me tranquilizase.
¿Cómo fue trabajar diseñando para Bimba&Lola? Siguiente pregunta.
Una colección de novias como la que presentaste en ‘Una novia de impresión’, ¿es más arriesgado que crear “ropa de calle”? Arriesgado no sé, pero sí más difícil. Para ir a la calle te pones una prenda cada día, pero el traje de novia tiene que ser especial porque es para un día que pasará una o cuatro veces en tu vida. Es un vestido que tiene que ir con la persona, tiene que convencerle y tiene que quedarle a la perfección, porque ese día tendrá veinticuatro mil ojos sobre ella. Es un súper reto.
¿Qué te gustaría que dijese Anna Wintour de ti? Anna Wintour no me importa tanto como Franca Sozzani, que es la directora de Vogue Italia. Tuve el placer de conocerla en Milán, cuando fui a Vogue, y tomarme un café con ella. Me pareció súper agradable. Creo que tiene más importancia lo que diga ella que lo que diga Anna Wintour, porque esta última es muy fría y no apuesta por los jóvenes diseñadores, al contrario que Franca.
Franca tiene un concurso anual llamado ‘My own show’ en el que cada año elige a 5 nuevos diseñadores en toda Europa, te toca con su varita mágica y te dice: “este año tú vas a ser mi elegido”. Me parece mucho más guay eso a que Ana Wintour diga que mola o no mola una prenda.
En noviembre te vas a Cancún. Sí. Fue muy fuerte. Un día recibo por Twitter un comentario de una revista mexicana en el que me piden mi email. Se lo doy sin pensármelo dos veces y me responden diciéndome que se está organizando la II Pasarela Internacional por la Paz en México, y que están encantados de invitarme. Imaginé, lo típico, que te mandan eso como invitación, pero luego tú te pagas el viaje y todo el rollo. Pues no. Cuando me mandaron el contrato se especificaba que todos los gastos estaban pagados, que estaría con dos asistentes y que la estancia duraría 12 días. Al principio no me lo creía. Y ahora estoy deseando que llegue el desfile de Cancún porque van a ser como mis vacaciones.
¿Qué más proyectos tienes en mente? Desfilo el 17 en Aveiro con la colección de invierno. Allí se presentan normalmente las colecciones que están ahora en venta, no como aquí, que presentamos un año antes la colección que hemos hecho. Vamos 3 días a Portugal y el 20 ya estoy en El Ego con la nueva colección. Esto funciona así. Y yo siempre digo que sí a todo, porque aunque se me solapen eventos, no estamos como para desperdiciar oportunidades.
También tengo un par de eventos de prensa en estos días, y tengo que preparar la colección del invierno que viene. A la vuelta de Cancún tengo que trabajar duro.
¿Qué llevas puesto en la foto? Llevo una rebeca de Purificación García, un polo de Marc Jacobs, un pantalón de Cos y un cinturón Vintage.







