Hace unos meses, fuera de Madrid, tuve la oportunidad de descubrir un grupo que me llamó infinitamente la atención. En un festival manchego del que, tengo que reconocer, no conocía a ninguna de las formaciones presentes, pude disfrutar de la grata sorpresa que me provocó El Sombrero del Abuelo gracias a una actuación impecable. Desde el momento en que los vi, me juré a mí mismo que tenía que escribir un post sobre ellos aquí, en Eresmadrid, para que los lectores que no conozcan a la banda le den una oportunidad y, quizás, el descubrimiento les resulte tan grato como a mí.
Al no ser cabezas de cartel aquél día, su actuación no duró más de una hora. En cualquier caso, fue tiempo suficiente para desplegar su arsenal musical en el que la pericia de sus componentes y la variedad de sus creaciones me resultaron cautivadoras y atrayentes, en un concierto que consiguieron convertir en una auténtica fiesta musical para los asistentes.
El Sombrero del Abuelo cultiva un género indescriptible en el que aúna fusión, con muchos toques de jazz, tintes flamenqueros, rock progresivo e incluso drum and bass y música electrónica –esto último gracias a un dj cuyo cometido es lanzar secuencias a través de un portátil, hecho que aporta gran riqueza de detalles musicales a las creaciones- consiguiendo así que los conciertos pasen en cuestión de minutos de una elegante melodía abundante en matices e innumerables arreglos musicales en forma de pequeños regalos, a una explosión electrónica digna de la discoteca más cañera. De este modo, configuran sus conciertos como una montaña rusa de emociones perfectamente estructurada y con los tempos controlados para tener al público enganchado en todo momento.
Que en directo los numerosos miembros de El Sombrero del Abuelo forman una banda sobresaliente me quedó claro con tan sólo un concierto. Pero, en ese mismo momento, me planteé si en disco el grupo mantendría esa fuerza o perdería fuelle, como pasa en tantas ocasiones, y me dispuse a investigar sobre su discografía.
Con dos discos en su haber: “Sístole y Diástole” y “DANGEROUS, Peligro de Abducción”, presentan la materia prima perfecta para derrochar clase y calidad por los poros en directo gracias a innumerables temas en los que dicha sobrada condición musical confluye con una lírica cuidada, cuyos cuantiosos versos en forma de poemas de lo más canalla tienen muy presente siempre Madrid y el barrio de Lavapiés, en el que comenzaron a asomar la cabeza años atrás, en 2002.
Desde entonces, se están labrando un nombre de prestigio tanto por toda la geografía española como por el extranjero, ya que han ofrecido conciertos en países tan dispares como Venezuela, Francia y Holanda.
Si tenéis la oportunidad de verlos en directo, aprovechadla y ya me contaréis, pero antes, aquí os dejo un adelanto: Ruta de carretera









Gran artículo! Tuve la oportunidad de verlos también en directo y, pese a que no tengo ni la lírica ni los conocimientos musicales del autor, puedo decir que me dejaron como a un conejo cuando le hechan las largas desde el minuto uno. Impresionante la experiencia.