Hoy vengo a presentaros otro de esos descubrimientos que me hacen tan feliz. Aunque pueda daros la sensación de que todos estos grupos nuevos para mí de los que os escribo me fascinen, el porcentaje de éxito no es tan alto como cabe esperar, pues descarto muchísimos discos y a numerosas bandas a lo largo de mi eterna búsqueda de savia nueva y, por qué no decirlo, prefiero escribiros sobre trabajos de calidad para que el que lo lea pueda disfrutarlos que hacer una crítica negativa si dispongo de total libertad de elección.
En este caso, la banda afortunada es Sparkle Gross, formación madrileña de puro rock and roll setentero que se está labrando un nombre de prestigio a pasos agigantados por todos los locales underground con buen crédito en la escena musical madrileña y que ya comienza a viajar por toda la geografía española para dar a conocer su música, con su primer EP homónimo bajo el brazo, una auténtica joya más propia de hace 30-40 años que de la actualidad.
Para haceros llegar a una aproximación lo más ajustada a la realidad posible de lo que es Sparkle Gross, os pediría que, mientras escucháis el disco, cerrarais los ojos y os dejárais llevar por ese espíritu setentero, por ese sonido característico que otorgan los micrófonos antiguos, el inconfundible sonido del teclado Hammond, los compresores analógicos, los amplificadores de válvulas y todos esos “cacharros añejos” tan valiosos para los amantes de la grabación musical. Durante los, 35 minutos que dura este fantástico trabajo, podréis sentir como si estuviérais en plena orgía musical rockanrollera, en medio de una edición del festival de Woodstock entre las actuaciones de The Who y The Credence Clearwater Revival.
Sparkle Gross presenta un disco plagado de detalles, con unas guitarras magníficas, cargadas de potencia, una preciosa voz que se funde perfectamente con los instrumentos, unos teclados con mucho protagonismo, composiciones con mucho ritmo que harán mover el cuello y las caderas de más de uno sin que se dé cuenta, cambios de ritmo y canciones que, poco a poco, van aumentando su fuerza hasta llegar al cénit, al apogeo de esplendor en una inmensa descarga de intensidad.
Sparkle Gross posee detalles de Led Zepellin, destellos guitarreros a lo Hendrix y nociones de todos aquellos grupos que hicieron del rock and roll un referente musical de esa época, pero que sabe mantener su sello, con personalidad propia y muchísima frescura, además de contar con una producción final sobresaliente. En la actualidad puede compararse a Sparkle Gross con grupos de la talla de los norteamericanos de Iowa, Radio Moscow.
No me queda más que invitaros a todos a que escuchéis el disco y que compartáis vuestra opinión conmigo. Y deciros que intentéis aprovechar la ocasión para verles en directo, pues una descarga musical así siempre gana todavía más enteros en directo, rodeado de buena compañía y disfrutando de una fría y sabrosa cerveza.
Podéis escuchar a Sparkle Gross pinchando aquí
Y descargaros su maqueta y ver cuándo van a actuar pinchando aquí








