Toda buena guía sobre España que se precie vendida en el extranjero dedica un capítulo más o menos amplio al arte o técnica (según edición) de ir de tapas. Pues bien, imaginémonos que no estamos curtidos en tan sublime arte y hagamos hueco en nuestra memoria para unas instrucciones muy básicas, sencillas y precisas. Ir de tapas es toda una tradición que se ha de mantener y proteger. Para que todo salga de maravilla se necesitan como mínimo tres personas, y un máximo de seis. Siempre puede haber excepciones, pero la tarde, el mediodía o la noche no saldrá tan redonda y todo será un poco más incómodo. Pues bien, en esas estábamos (en ir de tapas) cuándo nos encontramos un grupo de cuatro amigos en La Latina y sin rumbo fijo.
Mi querida amiga Catalina, experta en lo que ella llama el pipí-cocó y yo traduzco como el buen comer y el buen beber, nos dice que lo que hay que hacer es ir a la Taberna Sanlúcar. Al entrar está repleta pero logramos hacernos fuertes en una barrita y empezamos a pedir cañas y vinos que llegan acompañados por aceitunas y altramuces (mi último descubrimiento). Como la taberna es gaditana, pedimos unas tortillitas de camarones que están de muerte, y un cazón adobado que sabe a Andalucía. Seguimos con unos chopitos y rematamos la faena con unos montaditos, unos de pringá y otros de salmorejo y jamón ibérico.
Únicamente decir que todo estaba tan bueno y nos reímos tanto que a la semana siguiente ahí estaba yo de nuevo, aunque esta vez no de tapeo sino de picoteo, que para esta última modalidad con dos personas vale. De nuevo cazón, de nuevo tortillitas de camarón y como novedad, arrocito de monte (lo hacen sólo los domingos a partir de las 14.00). Aún tengo el sabor a tomillo en mi boca.
C/ San Isidro Labrador, 14.
Créditos de imagen: Fernando Álvarez.









Exijo el copywright del pipí-cocó!
El fotógrafo también tapea o sólo hace fotos?
El fotógrafo tapea como el que más!!