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Arte y Arquitectura. Dos camaradas Soviéticas

Arte y Arquitectura. Dos camaradas Soviéticas

La historia se puede conocer a través del arte. La prueba es “Construir la revolución. Arte y arquitectura en Rusia 1915-1935”. Durante el periodo comunista ruso, los edificios eran la expresión en acero y cemento de la moral soviética, además de plasmar el modelo del “funcionalismo radical” del mejor modo posible. El edificio de una cooperativa, o de la asamblea de un soviet, pueden describirnos exactamente la sociedad que los ha construido. Esta exposición nos explica esas ansías de cambio, de pueblo unido, de nación en alza, a través de algunos de sus edificios emblemáticos. La revolución cambió Rusia hasta tal punto que la mera concepción de las artes plásticas se vio influenciada a través del futurismo y el constructivismo, y quiso también construir -en el sentido más literal del término- un cambio social e ideológico. En Caixa Forum Madrid (Paseo del Prado, 36) se enseña historia contemporánea a través de pintura, arquitectura y dibujo. Se enseña la vida de los años 20 en Rusia, del inicio del comunismo, del ascenso al poder de Lenin, de su muerte y de la que se convirtió en una dictadura totalitaria de la mano férrea de Stalin.

Es este afán didáctico el que ocasiona que la vertiente arquitectónica de la exposición se agrupe por sectores sociales (gobierno, infraestructuras, industria…) permitiendo apreciar los aciertos y errores de este periodo. A través de las fotografías de los edificios de Richard Paré -realizadas a finales de los 90, con una velocidad de obturación tan lenta que permite apreciar perfectamente lo inmutable- vemos los restos semiabandonados de una sociedad que abogó por la nacionalización, la mecanización y la modernización. Como complemento, dibujos y fotografías de la época, de los edificios en cuestión, nos enseñan el florecimiento esa misma forma de organización social. Un antes y un después.

Construir la revolución. Arte y arquitectura en Rusia 1915-1935

La arquitectura trataba de dar cabida a todo esto: por un lado la vertiente útil, eficaz; por el otro, dar una imagen de la fuerza del comunismo ante Occidente, con Le Corbusier como mejor embajador. Los elementos arquitectónicos básicos y desnudos se convierten en sello identitarios: los pilotis -pilares sin ornamentación-, ventanales continuos y cubiertas planas. Las formas simples acapararon toda la atención y el interés por el aprovechamiento espacial y luminoso fueron dos de los ejes principales de la planificación arquitectónica. Los materiales deben sostener el edificio, pero también la moral: de ahí que predominase el acero y el cemento, fuertes e inmutables. Sobre estas bases vemos a través de fotografías cómo se construye el Comunismo ruso.

Sin embargo, para dar muestra del poder ruso, la megalomanía también tenía mucha importancia en los edificios: grandes presas, monumentos espectaculares -en ocasiones hasta inviables- y, como ejemplo definitivo, el Mausoleo de Lenin que no solo pretendía la veneración de su ideólogo, sino también la validez perenne de su doctrina.

Las vanguardias rusas en lo referente a artes plásticas se apartan del naturalismo y el expresionismo. La pintura y la escultura buscan también un nuevo lenguaje visual; buscan el movimiento, la tercera dimensión con elementos bidimensionales. Y lo consiguen con formas simples, colores planos, trazos rectos y yuxtaposiciones. La arquitectura se convierte en origen y destino. Los planos son referentes para el pintura y los edificios se llegan a basar en obras de arte. Liubov Popova -uno de los máximos exponentes del contructivismo ruso- resumió perfectamente esta nueva concepción del arte: “La tecnología y la industria han obligado al arte a enfrentarse al problema de la construcción, como principio activo no como invención contemplativa”. Se precisaba un nuevo lenguaje para una nueva función del arte dentro de la estructura social comunista.

Esta exposición, como casi todas, merece ser visitada. Porque puedes aprender y encontrar retazos de historia universal, de historia del arte y de la arquitectura. Todo eso lo tiene. Pero también te permite conocer de cerca el germen de muchas otros referentes que tú te traías de casa: la ciudad de Gotham de Batman, la estética distópica de 1984 o de Un mundo feliz… Y si únicamente optas por lo banal, te aseguro que una lámina de Gustav Klutsis queda bien en cualquier salón.

  • Dónde: en el CaixaForum
  • Cuándo: hasta el 18 de septiembre
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Escrito por:

Diego Pernas - que ha escrito 16 posts en eresmadrid.

Sobre el papel, productor audiovisual -trabajó en CNN+ hasta que Gran Hermano ganó la partida- pero en realidad un adicto a todo el arte que consigue llevarse a los ojos:en lienzo, en papel, en acero, en bronce, en fotogramas, en pixels o en notas musicales. Fan de las oraciones subordinadas, paréntesis y acotaciones, en principio escribe sobre exposiciones, pero a la hora de la verdad cualquiera sabe.

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